Es irónica mi “situación”, muy irónica. Os contaré.

Cierto día, llegué tranquilamente a mi casa, después de una jornada de ocho horas de trabajo. Ocho largas y duras horas.

Había sido una mañana nada grata, una tarde horrible y, el trayecto nocturno peor. Sólo faltaba que un perro me orinara en los pantalones. Sé lo que estarás pensando, pero lamento… ¿decepcionarte? Eso júzgalo por ti mismo, ya que el chucho no hizo de sus necesidades encima de mí, pero si fue el causante de mi desgracia. O el final de ella, dependiendo desde el punto de vista que quiera verse.

Lo primero que hice fue recostarme en mi cama para tomar un merecido descanso, mientras esperaba que el boiler terminara de calentarse. De pronto, comencé a escuchar ruidos muy fuertes, como si alguien quisiera encargarse de eliminar a un monstruo de porcelana que habitara en mi cocina.

¡Clanc! ¡Crish! ¡Crash!

Comencé a pensar que se habían metido a robar, pero el ruido característico del motor de la licuadora me hizo creer que estaba equivocado. A menos que fuera un nuevo modus operandi.

Brrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr.

Me levanto de la cama. Salgo de la habitación oscura. Descalzo. Prefiero no oír mis pasos. Prefiero no oír… ni hacer ruido, para no alertar a mi huésped involuntario.

Siento un líquido bajando por mi brazo. Trato de mirar en la oscuridad. Recuerdo el incidente. Quizá estoy sangrando.

Al llegar a la cocina, veo a Can preparando una sustancia verde; me atrevería a pensar que es sangre de alien, pero seamos realistas: ¿de dónde sacaría un ser del espacio exterior para extraerle los fluidos?

-Te vi sangrar cuando llegaste y te preparé un jugo rico en vitamina K, para que coagule rápido.

-¡Maldita sea!, ¿ahora hablas?

-Perdona el desastre, no sé si te has dado cuenta de que no tengo pulgares –me lo dice agachando las orejas y la cola, como si estuviera apenado por lo que acababa de hacer.

-¡Me doy cuenta de que los putos perros no hablan! –alcanzo a decir antes de desvanecerme en la oscuridad.

Cuando despierto recuerdo lo sucedido y me da un escalofrío por todo el cuerpo.

¿Fue un sueño?, ¿fue real?, mejor aún… ¿Vivo?

Si lo que recuerdo es real, yo sé que Can lo hizo con la mejor intención que puede tener el mejor amigo, sobre todo si es el mejor amigo del hombre. Sin embargo, a cualquiera hubiera desquiciado la idea de ver a un perro preparando zumo. No un perro cualquiera, me refiero a uno parlanchín.

Ahora sólo espero darme cuenta de mi situación. Ojalá que el remedio no haya salido peor que la enfermedad.

Lo que sí puedo saber en este preciso momento es que el horror tiene dos caminos: puede matarnos o recordarnos que seguimos vivos.

Mientras tanto, me beberé el jugo verde que está sobre la mesa. Espero que su sabor sea mejor que su estética.

Glup. Glup. Glup. Glup. Glup. Glup. Glup. Glup. ¡Aaaaaaah!

La semana pasada, los Insectos Comunes lanzamos el reto Fracaso, en el que cada 
autor tenía que escribir algo sin pies ni cabeza.

En esta ocasión, nos propusimos Boca a Boca, en donde nos intercambiamos los
textos para tratar de darle una explicación a algo que no debería tenerlo. Y la
próxima semana culminaremos retomando nuestro propio texto.

En mi caso, he tenido el privilegio de reescribir:
Vitamina K, de Esther Magar. Texto que recomiendo ampliamente (como todos los
demás).

Por último te invito a leer los textos resultados de esta segunda parte:

Sinsentido, de LaRata Gris, explicando mi texto El alcarglumps y los stargalumpi.

Dos vegetales más, de Manu LF, explicando Amanecer normando, de LaRata Gris.

Mundo exterior (2a parte), de Esther Magar, explicando Mundo exterior de Manu LF.

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Si sois entendidos en el tema, conoceréis a Tom, hijo de Tom, el alcarglumps. En caso de que desconzcáis el término, es menester que imaginéis una ola en contrapunto, algo así como una cómoda bañada en gatos despotricando sobre plena llanura citadina. Ahora, habiendo resuelto la duda continúo con el cotorreo fantástico de aquel vecino de los stargalumpi, esos que juegan a… ¡bah, ya sabéis que hacen los condenados!
Os decía pues, que aquella tarde falsificada de arenas forestales, en la cual los conciudadanos parecían divertirse con puyas y revoltijos caprichosos, Tom había emitido con voz invernal aquellos ecos deglutidos por la bruma espesa y descolorida que es la vida.
-¡Juar destruzer encuatim vertz!
Como son pocos los que entienden la lengua de nuestro emisor, me permito el atrevimiento de traducir para que vosotros comprendáis, siempre teniendo en cuenta las posibles erratas de mi traslación.
-¡Discípulos míos, es hora de que el viento os moje con suaves cortinas hechas de lágrimas suicidas, pues el tiempo en las máscaras decadentes sobrepone los límites del entendimiento stargalumpi! -dijo el alcarglumps.
-¡Nos disponemos a castigar aquellas notas sordas sembradas en el corazón de los hombres de la futura cábala galopante, indigna de aquella fábula entrópica! -contestó uno entre la masa y resonó en el espacio. Después las mudas ondas inundaron el insprutanco.
De pronto comenzó a sollozar la escolta del averno veraniego, con su característica y multicolor sombra animal.
Entre las cámaras surgió la estocada del deseo y todos supieron que era hora de cumplir la profecía autocumplida proveniente del barro húmedo.
Grandes hipocampos se levantaron descritos sobre ropas deshechadas al azar de futuros pasados.
Uno a uno abandonaron el insprutanco.
De vuelta a aquél chido manjar de manjares, fraternizando con la compañía de lenguas extranjeras, como si el polvo no estuviera ya cansado de revolotear bajo el fango, se veía bailar la sosegada avaricia calcinante.
Era de esperar que el entendimiento no se hiciera presente, pues ¿que sería de la existencia sin estos seres? Simplemente el vacío volcánico llenaría anillos de sabia ignorancia. Quizá por eso titubearon tanto ante el tricornio tambaleante.
Fue entonces cuando las chimichangas mojadas en chimichuri florecieron durante el blanco acontecer, dejando de lado la coherencia.
-Sé lo que eso supone -dijo un stargalumpi en un tono entusiasta.
-¡Mentiras! -gritó otro.el
-Non è mio figlio – concluyó un tercero.
Inmediatamente surgió la conceptual estela que liberó un sonsonete desdichado.
Fue así el florecimiento encantado donde la fotografía, en segundo plano, reavivó el estado territorial ajeno celestial. Las figuras encadenaban lo que se pensaría era la santa compaña, tripulada por semejante capitán a medio morir.
Finalmente, los cuervos revolotearon en círculos, como si se dedicaran a invitar al vuelo. Desafortunadamente, sabemos que el llamado no es otra cosa que la reunión con la negra deidad.
-Es hora de que hable la sabiduría – escuchó Vantamir.
-Entendido – respondió.
Se dio la media vuelta e inmediatamente dejó sus triques, se acomodó las ropas y prestó atención a la interpretación.

¿Entendiste algo? Si es así házmelo saber, porque esta es la primera parte del reto Fracaso, de Insectos Comunes. La segunda parte será otro autor dando su propia explicación a este texto y, finalmente, dentro de otra semana yo explicaré mi versión, así que no te desanimes si no comprendiste el cuento: esa era mi intención.

También te invito a que hagas una ilustración sobre este texto para que sea la portada del mismo. Y, por último pero no menos importante, te reto a que leas los textos sin sentido de mis compañeros insectos:

Amanecer normando, de LaRata Gris
Vitamina K, de Esther Magar
Mundo exterior, de Manu LF

¡Feliz año nuevo!

Publicado: 31/12/2015 en Uncategorized


Queridos lectores

Para finalizar el año he decidido compartir un texto que redacté en 2011 a manera de nota en Facebook. Le he hecho algunos cambios de redacción pero la esencia sigue intacta. Espero que les guste.

– Me comeré 12 uvas, una por cada campana del reloj. De esta forma, los anhelos y aspiraciones se hacen realidad… por lo menos eso dicen, así que no trabajaré por realizarlas yo mismo.

– Recibiré el año nuevo con dinero dentro de los zapatos: esto trae prosperidad económica, por lo que no tendré que trabajar.

– La noche del 31 de diciembre, usaré los calzones al revés, según la tradición, eso es para tener mucha ropa nueva a lo largo del año. ¡Genial, ya no tendré que gastar en vestimenta!

– Pondré un anillo de oro en la copa de champaña (bueno, en mi caso será un vaso desechable de refresco) con la que se hará el brindis: así me aseguraré de que no me falte el dinero. ¡Ya no tendré que ganármelo!

– Repetiré en voz alta, o mentalmente, la frase “Voy a ser feliz este año” junto a los doce campanadas. Aunque, en 2016, haré lo posible por amargarme la vida, al fin y al cabo “Voy a ser feliz este año”.

– Si salgo a la calle, trataré de que la primera persona que vea sea joven, ya que mientras menor sea, mayor será la felicidad. Esto suena muy pedófilo pero tendré que sacrificar mi reputación para tener felicidad. Así no lucharé todo el año por ser feliz.

– Sacaré mis maletas a la puerta principal para tener muchos viajes el año que comienza. Aunque no compraré boletos de camión y/o avión, seguramente estos llegarán solos.

– Usaré ropa interior amarilla la noche de fin de año, para asegurar felicidad y buenos momentos. Ya había mencionado usarla al revés (deben ponerse al derecho después de media noche). Mucho mejor si los calzones son regalados. Tendré buenos momentos a pesar de mis numerosos intentos de amargarme la vida y será mejor si me regalan los calzones (¿ya ven? la ropa va llegando sin que la compre. Esto comienza a darme miedo).

– Comeré una cucharada de lentejas (cocidas), dentro de los primeros minutos del nuevo año, para tener prosperidad. Aún así me esforzaré por ser un desgraciado.

– Seguiré la tradición de quemar al muñeco “viejo”: para desprenderme de las cosas malas del año que termina (será necesario hacer un muñeco con la ropa vieja). Además, se le puede poner en el bolsillo una lista con todas las cosas malas del año que quieren eliminarse. Se debe poner en un lugar sin riesgos de incendio. A medianoche se le prende fuego. Ya podré realizar malas acciones el año que viene. Total, el día 31 de diciembre hago mi muñeco y así quedo limpio.

Por último, si ustedes quieren acompañarme realizando supersticiones será muy bueno, solamente les recomiendo que si quieren dinero, trabajen por él de una manera correcta; si quieren salud (mental y/o física) cuidense y consulten con especialistas; si quieren atraer al amor de su vida salgan a buscar pareja y traten de llevar una relación estable, respetando a la persona amada; si quieren paz, fomentenla; si quieren una buena relación familiar hagan lo posible para que se lleve a cabo; si quieren trabajo salgan a buscarlo; si quieren buenas calificaciones hagan su mejor esfuerzo por conseguirlas; y así puedo seguir con la lista… Si quieren que sus deseos y aspiraciones se vuelvan realidad luchen día a día por conseguirlo y no sólo este 2016, sino todos los días.

Me despido deseándoles un Feliz y Próspero Año Nuevo.