Archivos para marzo, 2016

El final

Publicado: 21/03/2016 en Cuento, Insectos comunes

Vantamir terminó de relatar, al Rey, la historia de “El alcarglumps y los stargalumpi”; una que nunca había contado antes, pues carecía de sentido y un juglar debe darse a entender si no quiere que un monarca le corte la cabeza, la lengua, los dedos o alguna parte del cuerpo que se le ocurra.

Posteriormente, el sabio del Reino ofreció una interpretación del cuento, pues había sido deseo de Su Majestad que alguien le contara la historia más extraña que jamás escucharía en su vida. La cual estaba llegando a su fin.

Sé lo que estáis pensando, pero no; ni prometió la mano de su hija, ya que no tenía descendencia; pero tampoco prometió una herencia a quien lograra satisfacer su última voluntad.

En este caso la corona pasaría al hermano menor del Rey, pero esa es otra historia que quizá Vantamir nos cuente más tarde.

Seguramente se estarán preguntando: ¿qué ofreció para que alguien tuviera el valor de arriesgar su integridad física? La respuesta es: nada. Era un Rey muy egoísta, pero Vantamir era muy astuto y pensó que podía ser la oportunidad perfecta de ganar renombre. Así, quizá los juglares contarían la historia del juglar que le dio el último regalo al Rey de Clapono.

Vantamir sonrió cuando el sabio guardó silencio. Era su momento. Todos los presentes fijaban la mirada en él. Así continuó hasta que notó la desesperación del Rey y fue entonces cuando exclamó:

-Permítame preguntarle, Majestad ¿qué le pareció la interpretación del sabio?

-Muy convincente, diría yo.

-¡Fantástica, diría yo! –gritó el juglar-, ¿pero lo convenció totalmente?

-No estarás diciendo que se equivocó, ¿o sí?

-Para nada, Excelencia, sólo creo que usted entendió algo muy distinto cuando escuchó la historia.

-Tienes razón, yo pensé que el alcarglumps estaba dando su discurso de despedida, creí que estaba muriendo y se despedía de sus amigos los stargalumpi. Imaginé que su condición lo hacía delirar, al punto de decir incoherencias sin sentido.

-Es otra interpretación muy buena y válida.

-¿Insinúas que me equivoco también? –replicó el monarca muy molesto.

-Claro que no, pero vuestra pregunta fortalece mi punto.

-¿Y qué punto es ese, bufón? –dijo en tono desesperado.

-Todos entienden lo que quieren entender, de acuerdo a su percepción personal y su experiencia. Quizá usted interpretó que el alcarglumps se moría porque usted mismo está muriendo; probablemente quiera despedirse dando un discurso a su gente para ser recordado por su grandeza. No puedo saberlo, sólo usted podrá estar seguro.

Al terminar hizo una reverencia.

-Con su permiso –se dio la media vuelta y se fue, sabiendo que cada quien entendería diferente el mensaje que acababa de darle al Rey; para unos, serían palabras que deberían haberlo sentenciado a muerte; para otros, en cambio, sería una gran reflexión; para el monarca, no podremos saberlo, sólo sabemos que se limitó a sonreír; para Vantamir, significaba haberle hecho un regalo a Su Majestad; y para ti, querido lector, será lo que quieras entender de este sinsentido y su final.

Fin.

Con esto termina el reto Fracaso, boca a boca y esta resurrección.
Reto que constó de tres partes, todas muy interesantes.
Este Final intenta darle sentido a El alcarglumps y los stargalumpi. Como antes le
dio sentido LaRataGris en Sinsentido.

Con nostalgia les comparto as historias de mis compañeros:
La culpa fue de la vitamina K, de Esther Magar, explicación de Vitamina K, de ella
misma. Y la explicación alternativa que corrió por mi cuenta en:
Sin sentido... ni vitamina K.

Cualquier amanecer, de LaRata Gris, le da sentido a Amanecer normando, también de
LaRata Gris. Y la explicación alternativa, por Manu LF en: Dos vegetales más.



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Es irónica mi “situación”, muy irónica. Os contaré.

Cierto día, llegué tranquilamente a mi casa, después de una jornada de ocho horas de trabajo. Ocho largas y duras horas.

Había sido una mañana nada grata, una tarde horrible y, el trayecto nocturno peor. Sólo faltaba que un perro me orinara en los pantalones. Sé lo que estarás pensando, pero lamento… ¿decepcionarte? Eso júzgalo por ti mismo, ya que el chucho no hizo de sus necesidades encima de mí, pero si fue el causante de mi desgracia. O el final de ella, dependiendo desde el punto de vista que quiera verse.

Lo primero que hice fue recostarme en mi cama para tomar un merecido descanso, mientras esperaba que el boiler terminara de calentarse. De pronto, comencé a escuchar ruidos muy fuertes, como si alguien quisiera encargarse de eliminar a un monstruo de porcelana que habitara en mi cocina.

¡Clanc! ¡Crish! ¡Crash!

Comencé a pensar que se habían metido a robar, pero el ruido característico del motor de la licuadora me hizo creer que estaba equivocado. A menos que fuera un nuevo modus operandi.

Brrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr.

Me levanto de la cama. Salgo de la habitación oscura. Descalzo. Prefiero no oír mis pasos. Prefiero no oír… ni hacer ruido, para no alertar a mi huésped involuntario.

Siento un líquido bajando por mi brazo. Trato de mirar en la oscuridad. Recuerdo el incidente. Quizá estoy sangrando.

Al llegar a la cocina, veo a Can preparando una sustancia verde; me atrevería a pensar que es sangre de alien, pero seamos realistas: ¿de dónde sacaría un ser del espacio exterior para extraerle los fluidos?

-Te vi sangrar cuando llegaste y te preparé un jugo rico en vitamina K, para que coagule rápido.

-¡Maldita sea!, ¿ahora hablas?

-Perdona el desastre, no sé si te has dado cuenta de que no tengo pulgares –me lo dice agachando las orejas y la cola, como si estuviera apenado por lo que acababa de hacer.

-¡Me doy cuenta de que los putos perros no hablan! –alcanzo a decir antes de desvanecerme en la oscuridad.

Cuando despierto recuerdo lo sucedido y me da un escalofrío por todo el cuerpo.

¿Fue un sueño?, ¿fue real?, mejor aún… ¿Vivo?

Si lo que recuerdo es real, yo sé que Can lo hizo con la mejor intención que puede tener el mejor amigo, sobre todo si es el mejor amigo del hombre. Sin embargo, a cualquiera hubiera desquiciado la idea de ver a un perro preparando zumo. No un perro cualquiera, me refiero a uno parlanchín.

Ahora sólo espero darme cuenta de mi situación. Ojalá que el remedio no haya salido peor que la enfermedad.

Lo que sí puedo saber en este preciso momento es que el horror tiene dos caminos: puede matarnos o recordarnos que seguimos vivos.

Mientras tanto, me beberé el jugo verde que está sobre la mesa. Espero que su sabor sea mejor que su estética.

Glup. Glup. Glup. Glup. Glup. Glup. Glup. Glup. ¡Aaaaaaah!

La semana pasada, los Insectos Comunes lanzamos el reto Fracaso, en el que cada 
autor tenía que escribir algo sin pies ni cabeza.

En esta ocasión, nos propusimos Boca a Boca, en donde nos intercambiamos los
textos para tratar de darle una explicación a algo que no debería tenerlo. Y la
próxima semana culminaremos retomando nuestro propio texto.

En mi caso, he tenido el privilegio de reescribir:
Vitamina K, de Esther Magar. Texto que recomiendo ampliamente (como todos los
demás).

Por último te invito a leer los textos resultados de esta segunda parte:

Sinsentido, de LaRata Gris, explicando mi texto El alcarglumps y los stargalumpi.

Dos vegetales más, de Manu LF, explicando Amanecer normando, de LaRata Gris.

Mundo exterior (2a parte), de Esther Magar, explicando Mundo exterior de Manu LF.

Si sois entendidos en el tema, conoceréis a Tom, hijo de Tom, el alcarglumps. En caso de que desconzcáis el término, es menester que imaginéis una ola en contrapunto, algo así como una cómoda bañada en gatos despotricando sobre plena llanura citadina. Ahora, habiendo resuelto la duda continúo con el cotorreo fantástico de aquel vecino de los stargalumpi, esos que juegan a… ¡bah, ya sabéis que hacen los condenados!
Os decía pues, que aquella tarde falsificada de arenas forestales, en la cual los conciudadanos parecían divertirse con puyas y revoltijos caprichosos, Tom había emitido con voz invernal aquellos ecos deglutidos por la bruma espesa y descolorida que es la vida.
-¡Juar destruzer encuatim vertz!
Como son pocos los que entienden la lengua de nuestro emisor, me permito el atrevimiento de traducir para que vosotros comprendáis, siempre teniendo en cuenta las posibles erratas de mi traslación.
-¡Discípulos míos, es hora de que el viento os moje con suaves cortinas hechas de lágrimas suicidas, pues el tiempo en las máscaras decadentes sobrepone los límites del entendimiento stargalumpi! -dijo el alcarglumps.
-¡Nos disponemos a castigar aquellas notas sordas sembradas en el corazón de los hombres de la futura cábala galopante, indigna de aquella fábula entrópica! -contestó uno entre la masa y resonó en el espacio. Después las mudas ondas inundaron el insprutanco.
De pronto comenzó a sollozar la escolta del averno veraniego, con su característica y multicolor sombra animal.
Entre las cámaras surgió la estocada del deseo y todos supieron que era hora de cumplir la profecía autocumplida proveniente del barro húmedo.
Grandes hipocampos se levantaron descritos sobre ropas deshechadas al azar de futuros pasados.
Uno a uno abandonaron el insprutanco.
De vuelta a aquél chido manjar de manjares, fraternizando con la compañía de lenguas extranjeras, como si el polvo no estuviera ya cansado de revolotear bajo el fango, se veía bailar la sosegada avaricia calcinante.
Era de esperar que el entendimiento no se hiciera presente, pues ¿que sería de la existencia sin estos seres? Simplemente el vacío volcánico llenaría anillos de sabia ignorancia. Quizá por eso titubearon tanto ante el tricornio tambaleante.
Fue entonces cuando las chimichangas mojadas en chimichuri florecieron durante el blanco acontecer, dejando de lado la coherencia.
-Sé lo que eso supone -dijo un stargalumpi en un tono entusiasta.
-¡Mentiras! -gritó otro.el
-Non è mio figlio – concluyó un tercero.
Inmediatamente surgió la conceptual estela que liberó un sonsonete desdichado.
Fue así el florecimiento encantado donde la fotografía, en segundo plano, reavivó el estado territorial ajeno celestial. Las figuras encadenaban lo que se pensaría era la santa compaña, tripulada por semejante capitán a medio morir.
Finalmente, los cuervos revolotearon en círculos, como si se dedicaran a invitar al vuelo. Desafortunadamente, sabemos que el llamado no es otra cosa que la reunión con la negra deidad.
-Es hora de que hable la sabiduría – escuchó Vantamir.
-Entendido – respondió.
Se dio la media vuelta e inmediatamente dejó sus triques, se acomodó las ropas y prestó atención a la interpretación.

¿Entendiste algo? Si es así házmelo saber, porque esta es la primera parte del reto Fracaso, de Insectos Comunes. La segunda parte será otro autor dando su propia explicación a este texto y, finalmente, dentro de otra semana yo explicaré mi versión, así que no te desanimes si no comprendiste el cuento: esa era mi intención.

También te invito a que hagas una ilustración sobre este texto para que sea la portada del mismo. Y, por último pero no menos importante, te reto a que leas los textos sin sentido de mis compañeros insectos:

Amanecer normando, de LaRata Gris
Vitamina K, de Esther Magar
Mundo exterior, de Manu LF