Archivos para julio, 2015

Que Dios te lo pague

Publicado: 21/07/2015 en Relatos Cortos
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Doña Cecilia recibió los transvales [1] que le compró Ernesto. Eran para su nieto, por eso tuvo que pedirle el favor a alguien con credencial de estudiante.
—Muchas gracias, Neto —dijo la anciana—, que Dios te lo pague.
En cuanto terminó la frase, apareció un ángel con una libreta en la mano y se dirigió a ella:
—Lo siento, Dios ya no puede tener deudas con los seres humanos, usted tendrá que pagar los favores que le hagan de ahora en adelante, esperamos que con las reformas la humanidad sea más responsable.
Después desapareció y doña Cecilia le regaló una manzana al joven.
Desde entonces ella compra fruta en el tianguis, para retribuir de alguna manera a quien le hace algún favor.

[1] Los transvales son unos boletos de descuento del 50% en el transporte público de Guadalajara, Jalisco (México). Los pueden adquirir estudiantes, profesores, personas con discapacidad y de la tercera edad. En el caso de estudiantes y profesores, tienen que presentar una credencial vigente que acredite su pertenencia a una institución educativa.

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Es como queso

Publicado: 20/07/2015 en Relatos Cortos
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—Es simple, Juan, ¿cuánto tiempo llevamos siendo amigos?
—Más de diez años.
—Exacto, y no te has contagiado de mi aversión a la pizza.
—Lo sé, pero ¿por qué no te gusta?
—¿Por qué te gusta a ti?
—¡Porque es deliciosa! Ahora tú respóndeme.
—No me gusta porque es asquerosa, no tolero el sabor del queso, ya te lo había dicho, Juan. Imagina cómo me sentía cuando era niño y las mamás de mis amiguitos les prohibían jugar conmigo “porque se les podía pegar mi desagrado”.
»Aunque ya soy adulto, las cosas no han cambiado mucho, he perdido amigos por confesarles que no me gusta la pizza, a pesar de que todos ellos me decían que me respetaban siempre y cuando no tratara de hacer que dejaran la pizza. Todas esas falsas promesas venían acompañadas de preguntas tontas: “¿cómo te diste cuenta de que no te gustaba el queso?”, “¿lo has probado?”; incluso algunos insistían en que “no había encontrado la pizza que hiciera que me gustaran”.
—Supongo que esos comentarios te lastimaban.
—¡Claro que me lastimaban, Juan! Al principio me llegué a confundir. Pedí ayuda a un sacerdote porque no quería que nadie más se enterara. Sin embargo no me ayudó en nada, sólo me dijo que Dios había creado la masa para que el ser humano hiciera pizza. Claro que eso no me convenció porque las tortillas se hacen con masa y ahí provienen los tacos, ¡los tacos, Juan! Además, si a Dios no le gustara nuestra existencia ya nos hubiera ahogado, quemado o ve tú a saber qué, ¿no crees?
—¿Y qué me dices de la ciencia?
—Tampoco fue de gran ayuda, sobretodo con esas ridículas investigaciones tituladas: el hombre que no le gusta el queso, ¿nace o se hace?
—Al menos el gobierno ya hizo algo al permitir que las personas como tú coman otra cosa cuando sirven pizza.
—Pues si, aunque aún hay un largo camino por recorrer.
—Y a todo esto, ¿por qué no me lo habías dicho? Soy tu mejor amigo.
—Quizás no lo sería si te lo hubiera dicho antes. Tenía que estar seguro, Juan.
—¡Bah! No es para tanto, es más ¿quieres unos tacos? Yo invito, aunque yo pediré quesadillas, si no te molesta.

El hada del guayabo

Publicado: 10/07/2015 en Relatos Cortos
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Numerosas han sido las ocasiones en las que los muggles (personas sin magia) han tenido contacto con el mundo mágico, pero ninguna como la del hada del guayabo.
Esa vez, un muggle cogió accidentalmente un hada que sobrevolaba cerca de un árbol de guayabas, ubicado en una colonia del municipio de Guadalajara en México.
El incidente hubiera sido solucionado fácilmente por el Departamento de Regulación y Control de las Criaturas Mágicas, en compañía de un miembro de la Oficina de Desinformación, de no ser porque el muggle en cuestión decidió ganar un poco de dinero con el hallazgo, cobrando una cuota de 5 pesos mexicanos por ver al hada. Esto representó un problema grave, ya que cientos de muggles acudieron al recinto para ser testigos visuales de dicho fenómeno, lo cual hizo muy complicado localizarlos a todos.
Sin embargo, las medidas tomadas por el Departamento de Control y Regulación de las Criaturas Mágicas fueron un éxito; en lugar de desmentir el hecho, acudieron para retirar a la criatura y sustituirla por una copia de plástico, al mismo tiempo que alguien se dedicaba a repartir copias idénticas en jugueterías de la ciudad. Además se contó con el apoyo de un delegado de la Oficina de Desinformación para modificar la memoria de los muggles implicados.
Al final, no se pudo localizar a todos pero los medios de comunicación muggle fueron de gran ayuda cuando difundieron que se trataba de un fraude, pues se trataba de un hada de juguete que se había utilizado para estafar a las personas.
Gracias a lo anterior, podemos afirmar que el mundo mágico se encuentra a salvo de una nueva cacería de brujas y, a su vez, es una invitación a reforzar nuestra seguridad cuando de criaturas mágicas se trata.